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Las claves
 
LAS CLAVES
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1-¿Cuáles son los elementos clave para extender una red de galerías de servicios?

Establecer el consenso necesario dentro del  ayuntamiento, por una parte,  y por otra del poder público con los operadores de servicios para poder impulsar las inversiones y las actuaciones necesarias para la instalación de la red. En zonas de nueva urbanización este empeño resulta más fácil pero también puede aprovecharse la rehabilitación urbana de viejas zonas de la ciudad para extender la red de galerías. La aprobación de una ordenanza municipal que fomente su instalación sería otro aspecto determinante. El mayor argumento a favor de las galerías de servicios no es sólo el número de mejoras que proporciona en la gestión urbana sino  también la serie de problemas que evita.

2-¿De qué problemas se trata?

Todos los problemas derivados del hecho de que las conducciones de servicios discurran por el subsuelo –y en contacto directo con la tierra- después de haber sido enterradas  sin planificación ni orden. En este escenario, que es el predominante, cada vez que hay que efectuar una reparación o una operación de renovación o mantenimiento es necesario romper el asfalto y sustraer una parte del espacio público a todo tipo de móviles y especialmente  a las personas durante un tiempo determinado. Ello empeora la movilidad, el impacto de la polución y dificulta el uso de la vía pública a la ciudadanía. 
Además, hay que señalar que las conducciones están más protegidas de afectaciones mecánicas, químicas o biológicas si no existe contacto directo con el suelo.

3- Aparte de los problemas que evitan ¿Cuáles serían los beneficios que aportan?

La ordenación en galerías de las conducciones de servicios supone una mejora desde el punto de vista de la seguridad, la eficiencia, la salud y  también de la estética urbana. Ante el problema o cualquier necesidad de intervención los operarios se limitan a descender a la galería y allí disponen de espacio y condiciones suficientes para trabajar. Es cierto que hay galerías de servicios más estrechas que no permiten la  presencia de un operario en su interior pero incluso en este caso es posible intervenir “desde arriba” sin necesidad  de abrir una zanja. La ordenación de estas infraestructuras refuerza la idea del subsuelo como espacio útil para resolver numerosos problemas urbanos como, por ejemplo, la distribución de mercaderías.


4-¿Son una novedad las galerías de servicios?

Las galerías de servicios son  un concepto y una aplicación originarias de la antigüedad –ya existían en Roma- a pesar de las limitaciones de la evolución tecnológica. Sin embargo reviven en el siglo XIX para ordenar el caos de las ciudades industriales y en expansión y se ha seguido aplicando en algunas ciudades durante el siglo XX. En nuestro país, salvo excepciones, es aún una asignatura pendiente. Su utilidad es muy clara para el agua, la electricidad, el teléfono, las telecomunicaciones y otros servicios que puedan aparecer en el futuro y que tengan necesidad de conducciones.

5- ¿Puede una ciudad disponer en poco tiempo de una red de galerías de servicios?

El tiempo empleado dependerá del tamaño de la ciudad y de la complejidad de su subsuelo. Lo cierto es que acometer este tipo de obras precisa de grandes inversiones y de una afectación notable en la vida cotidiana, con lo cual se hace difícil plantearse breves plazos de tiempo. Un cambio de este tipo requiere proceder por partes hasta  llegar progresivamente a todo un municipio. Aunque haya consenso, voluntad y dinero pueden surgir dificultades técnicas relacionadas con la falta de conocimiento del subsuelo. Este es un tipo de problema que se pone de manifiesto siempre que se trabaja en este nivel no solo en este caso sino en otros tipos de iniciativas como la construcción del metro o de un aparcamiento subterráneo.